Cascada de San Ramón, un ascenso a través del típico paisaje del programa de De la Quadra Salcedo… plantas tamaño hiperbólico, toda la paleta de verdes posibles (superando a la de los polos Lacoste), el ladrar de los monos de fondo y al final, cascada en la que poder pornoremojarse en plan anuncio de Acqua di Gio: un paraíso. Para poder acceder a este paraje, es necesario atravesar una finca privada, repleta de árboles frutales y de sus consecuentes carteles de advertencia contra los hurtos, lo que no resultaría desconcertante si no fuera por el hecho de que el propietario de estos terrenos es un ladrón que no sólo los ha comprado a precios irrisorios a pequeños campesinos motivados por poder obtener liquidez de forma rápida, sino que además, se ha apropiado de las fuentes y manantiales que bajan del volcán Maderas y de donde se abastecía toda esta población; ahora el caballero vende este mismo agua embotellada… la versión más burda del triunfo del caciquismo sin los tintes novelescos del realismo mágico.
jueves, 24 de marzo de 2011
08 de marzo: día de la mujer trabajadora
A ver si nos suena: las principales reivindicaciones de las asociaciones y grupos de mujeres en la celebración del 08 de marzo giraban alrededor de tres temas: el primero y más persistente, la urgencia de establecer leyes que protejan a las mujeres de la violencia machista bajo el lema “castigo para los agresores, justicia para las mujeres”; el segundo, la demanda de reconocimiento de la capacidad de tomar sus propias decisiones “económicas e íntimas”, referidas especialmente a la autonomía para generar sus fuente de ingresos y para tener voz y voto en las decisiones del hogar y de la comunidad, para lo que se coreaba un “si no podemos participar, no podemos decidir”; y el tercer tema protagonista de la marcha giraba entorno a la reclamación del aborto terapéutico (aquel que se aplica en caso de peligro para la madre o en caso de violación), eliminado a las bravas y en contra de la constitución por el gobierno sandinista, supuestamente libertario, pero también temiblemente apegado a la iglesia católica. Tras la manifestación por las calles con banda de música (todo en formato insular), hubo representación teatral-ejemplarizante sobre los embarazos precoces y se culminó con la presentación de dos campañas, una de prevención del turismo sexual (gran amenaza para los destinos turísticos incipientes en Centroamérica) y la otra de respeto hacia las diferentes opciones sexuales (hace unos meses, en Ometepe se detuvo a un homosexual que fue violado por un policía y sus colegas en la cárcel, creando –afortunadamente- un gran revuelo en la población), haciendo especial hincapié en el derecho a decidir sobre el cuerpo y el propio placer, con dos eslóganes que rezaban “mi cuerpo es mío: no se viola, no se vende, no se mata” y “yo soy la mujer de mi vida”. Nada nuevo bajo el sol, ni siquiera esa tentadora y simplona manera de posicionarse de algunos varones (también de los técnicos de la asociación) adjetivando al feminismo de radical y extremista…un déjà vu que no invita al optimismo.
paseo por los alrededores
Decidida a mantenerme en actitud proactiva, salgo a conocer el medio. No dispongo de mapas, ni de brochures de rutas turísticas y me siento incapacitada para interpretar correctamente las indicaciones que me ofrecen pacientemente los lugareños para llegar hasta un incierto destino final (entre mi torpezas con las izquierdas y derechas y que en Nicaragua, las direcciones se describen por cuadras hacia el norte o sur y yo nunca sé por dónde cae el sol) así pues, me veo obligada a aventurarme por los senderos, confiar en algún santo con gps que quiera prestarme protección y preguntar como unas mil veces si voy por buen camino (lo de parecer idiota ya lo he conseguido desde la salida del hotel) El ingrediente que falta es que, hasta que no voy acostumbrándome a la idiosincrasia del paisaje, no percibo si mis temores son infundados o no: ¿sabré enfrentarme a los bichos xxl tropicales? ¿a quién aviso si me pierdo? ¿son peligrosos esos machetes gigantes que portan los cortadores de plátanos?
miércoles, 16 de marzo de 2011
mi primer canadiense
Pues sí, como había pronosticado, siempre hay un canadiense pululando por el mundo, y yo ya encontré al mío en formato pareja de jubilados que visitaban el país con sus gorras Coronel Tapioca, sus ganas de hacer amigos para que sus facebook sean más coloridos y una temida tentación de regatearlo todo, porque al parecer, lo de conocer un país centroamericano tendría que ser garantía de no pagar ni lo que es digno de pagar a precios que, comparativamente, siguen siendo insignificantes para sus bolsillos (resulta ser más tolerable pagar por visitar pasajes naturales en países ricos en concepto de salvaguarda del medioambiente que en los pobres, en supuesto concepto de usura) A pesar de no compartir paradigma, compartí con ellos, mi primera excursión a una piscina natural llamada "Ojo de Agua". Con nosotros estuvieron Cendrine y Philippe, dos suizos inquietos, deportistas y grandes conversadores, que se decicaban a viajar (que no a turistear) desde hacia tres meses desde México hasta Costa Rica.
El lugar es fantástico aunque hay que pagar lo equivalente a 2$ para entrar, lo que lo convierte en espacio vetado para la gran mayoría de la población autóctona; comimos de parrillada, escuchamos la música bailona de los coches y buscamos sombra para echar la siesta... es decir, el espíritu dominguero trasciende fronteras
la cabaña: entresijos
Si comparo mi cabaña con las viviendas de materiales naturales en las que habitan las comunidades escondidas entre plataneros o hago un paralelismo con el zulo en el que sobreviví en el backstage de París, puedo concluir que vivo en un palacete. La cama es grande y tengo un enchufe (un lujo); el baño es funcional y lo comparto con unas hormigas con extrañas costumbres británicas: todas las noches, con una escrupulosa puntualidad, entre las 21 y las 22h se dan cita en la taza del váter, campean a su aire y desaparecen más tarde (desconozco sus rutas de entrada y salida) para no volver hasta la noche siguiente. Me gusta mi guarida.
martes, 15 de marzo de 2011
Hotel Central
Instalada en el municipio de Altagracia, en el Hotel Central, escenario perfecto para una telenovela sobre dueños de cafetales. En su interior hay un jardín coquetón (que es lo que tiene el trópico, que de cualquier macetero nace un vergel) y en mitad de él, está mi cabaña. Consta de una habitación, cuarto de baño y abanico (véase, un ventilador), además de unas más que imprescindibles mosquiteras en las ventanas. Lo mejor es su porche, que me espera con dos mecedoras que invitan a la molicie sin contemplaciones. Después de la primera noche descubro que el único problema que me escondía la guarida era el riesgo a morir de un ataque al corazón cada vez que cae un mango estrepitosamente sobre su tejado de uralita y resuena cual bomba traicionera... estas son, por el momento, mis grandes emociones nocturnas: sobrevivir a un mango mercenario.
barco a Ometepe
Montamos en el barco Che Guevarra (por estas tierras los iconos de camisetas le ceden su nombre a objetos más pragmáticos) para navegar durante una hora por el lago Cocibolca. Son las 7h de la mañana y el sol es abrasador... un gusto tenerlo como aliado. Comienzan a vislumbrarse la silueta de los dos volcanes... un amanecer de postal ñoño me da la bienvenida y yo me dejo seducir por la cursilería del momento
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